SITUACION DE OSCONARA A MAYO DE 2019

Estimado beneficiario:

Han transcurrido dos años y medio desde que se implementó el actual sistema de prestaciones médico – asistenciales y farmacéuticas. Por este motivo es oportuno hacer una evaluación con el propósito de comparar la situación anterior con la actual en referencia a la cantidad y calidad de prestaciones médico – asistenciales y al estado institucional y financiero de OSCONARA.

Asimismo de las perspectivas que se perfilan a futuro en estos  dos aspectos, es decir en cuanto al mejoramiento de la calidad y cantidad de las prestaciones y  a la consolidación  de las finanzas.

Para ello se debe recordar que, a fines del año 2016, OSCONARA prestaba servicios médico – asistenciales y farmacéuticos generando más de 700 contratos con las distintas asociaciones profesionales de clínicas, médicos y de farmacias de cada localidad donde se radican grupos importantes de Conductores y Motoristas navales y sus familias. Estas en general coincidían con los lugares de asiento de las seccionales y delegaciones del SICONARA.

Dicho sistema requería para su funcionamiento de una oficina en cada localidad, y de una administración central que recibía y autorizaba las prestaciones y las facturaciones de cada uno de las centenas de prestadores de todo el país.

Ello implicaba la asignación de una cantidad de recursos humanos, materiales y económicos totalmente desfasada con la cantidad de afiliados.

Además, en C.A.B.A. funcionaban una farmacia sindical propiedad del Sindicato, y los consultorios médicos en la planta baja de la Sede Central del Sindicato.

Este sistema se fue consolidando a lo largo de 60 años y fue el reflejo de la evolución del Sindicato, que adquirió su actual forma a partir de la fusión de dos sindicatos precursores que agrupaban a profesionales de similares cargos a bordo, pero de distintas titulaciones, con zona de actuación en la Ciudad de Buenos Aires y puertos del Gran Buenos Aires.

El crecimiento de las navegaciones fluviales, marítimas y de pesca dio origen al establecimiento posterior de delegaciones en los distintos puertos del litoral marítimo y fluvial, alguna de las cuales, las más antiguas, se transformaron luego en Seccionales, quedando las otras con menos actividad o más recientemente creadas, como delegaciones de la Central.

Como ya se ha dicho, a partir de su creación, OSCONARA, que es la Obra Social sindical, del Sindicato Conductores Navales de la República Argentina, siguió la evolución demográfica del Sindicato y desarrollaba su actividad y su objeto enmarcada en la antigua legislación de Obras Sociales, la que obligaba a los trabajadores representados colectivamente por el Sindicato a ser afiliado cautivo a la Obra Social de este.

Finalmente, a partir de 1994 esta obligación legal dejó de serlo, y por ley  nacional se le concedió al trabajador el derecho a la libre afiliación a la Obra Social de su preferencia.

Enmarcada en la  ideología económica imperante en ese entonces, la normativa mencionada tenía como finalidad mediata permitir a las empresas comerciales prestadoras de servicios de salud hacer negocios participando más directamente del gran movimiento económico generado por las Obras sociales sindicales.

Lo mismo se hizo con el sistema previsional argentino en el que convivieron un régimen de jubilaciones y pensiones solidario denominado de reparto, administrado por el Estado, y otro basado en fondos individuales administrados por entidades privadas que se denominaron AFJP.

Es así que el buen nivel de salarios de los Conductores Navales, terminó siendo sumamente atractivo para empresas de medicina privada, de las llamadas “premium” integradas por trabajadores de altos ingresos, las que, en virtud de sus economías, podían brindar más y mejores prestaciones en todo el país, sin estar restringida a determinados lugares o localidades, como era el caso de OSCONARA.

Esta realidad hizo que las obras sociales sindicales, solidarias por naturaleza y por ley, tuvieran que ver perder a sus mejores aportantes a manos de esas empresas.

Ese fenómeno se conoció como el “descreme” y consistió básicamente en la migración de los trabajadores de mejores ingresos hacia aquellas empresas mencionadas en el los párrafos precedentes.

Eso impactó fuertemente en las obras sociales del sector de la navegación y muy especialmente en OSCONARA, la que además de ser numéricamente chica y no estar ni siquiera cerca del número de 10.000 beneficiarios requeridos por la ley, contaba en su padrón con los compañeros jubilados.

A causa de ello la relación numérica entre activos y pasivos pasó a ser de 1 a 1 lo cual, sumado a que el PAMI se queda con todo el aporte del jubilado y por el cual paga a OSCONARA solo $192, torna de por sí imposible cualquier funcionamiento económicamente sustentable.

De esta manera se fueron sumando los efectos de todos esos factores convirtiendo a  OSCONARA en una entidad estructuralmente deficitaria y administrativamente ineficiente.

Esto se intentó remediar en parte  reasignando, por Asamblea General de Afiliados, el 50% del FEPAD al pago de prestaciones médico – asistenciales.

Sin embargo, la mencionada medida no alcanzó para a equilibrar los gastos con los ingresos por lo que, en noviembre del año 2016, las deudas acumuladas exigibles rondaban los DIECIOCHO MILLONES DE PESOS ($18.000.000).

Ante tal situación y debido a las reiteradas advertencias de la Superintendencia de Servicios de Salud de fusionar, por deficitaria, a OSCONARA con otras obras sociales, no quedó a la vista otro camino que tomar sin más dilaciones las fuertes medidas administrativas que se venían analizando  desde hace ya tiempo.

Algunas de estas  fueron  drásticas y dolorosas, como el cierre de la farmacia,  los consultorios y el despido de personal administrativo.

Otras fueron innovadoras y superadoras, como la contratación de una única y reconocida prestadora de servicios de salud  a nivel nacional que brinda esos servicios en todo el país.

Por ella se accedió a  un mayor padrón de profesionales, centros asistenciales y farmacias de primer nivel.

Asimismo se consideró la apertura de la afiliación a OSCONARA  a trabajadores de otras actividades, con el fin de alcanzar, y aún superar el número mínimo de DIEZ MIL (10.000) afiliados  requerido por la legislación vigente.

Todo ello se hizo con la finalidad de:

1) Evitar que desaparezca la Obra Social de Conductores Navales, por deficitaria y por número de afiliados inferior al legalmente requerido.

2) Conservar a los jubilados de origen dentro de la obra social, ya que la extinción de OSCONARA provocaría automáticamente el regreso de los mismos al PAMI debido a que esta es su obra social natural.

3) Terminar con la migración de afiliados y provocar el proceso inverso, es decir el regreso de aquellos que se fueron, ofreciendo prestaciones al mismo nivel  de las mejores obras sociales prepagas.

La cuestión no resultó sencilla ni fácil pues las premisas bajo las cuales se decidió hacer éstos importantes y trascendentales cambios debieron discutirse con las distintas prestadoras existentes de calidad reconocida.

Los principales obstáculos para contratar fueron la alta edad promedio de los titulares, la afiliación de los jubilados, la baja cantidad de beneficiarios y la gran dispersión demográfica de estos, entre otros.

Por supuesto que una vez celebrado el contrato de prestación, bajo ciertas condiciones de OSCONARA, el nuevo sistema hubo de ponerse en marcha sorteando no pocos inconvenientes y dificultades, los que fueron solucionándose uno a uno hasta que el funcionamiento de la obra social se fué normalizando y los beneficiarios adaptándose a las nuevas formas.

Otros obstáculos a superar fueron las significativas erogaciones necesarias para realizar los cambios, para adaptar a OSCONARA a la nueva realidad que afrontan las obras sociales sindicales en general y OSCONARA en particular.

Ellas consistieron en el pago de las indemnizaciones al personal administrativo excedente, algunos de ellos con juicios basados en reclamos injustificados, y que tienen resoluciones aún pendientes.

Otras consisten en las reservas de fondos dispuestas con el fin de afrontar eventuales fallos adversos en los millonarios juicios laborales actualmente en trámite y por los cuales reclaman  indemnización laboral algunos  profesionales médicos otrora vinculados jurídicamente  a OSCONARA  bajo la forma de  LOCACIÓN DE SERVICIOS.

Estos profesionales  siempre fueron  independientes y atendían y facturaban por sus servicios en los consultorios de la Sede Central en determinados horarios y días.

Todo ello se hacía con la conformidad tácita de la AFIP la cual, en sus periódicas inspecciones, nunca reclamó a la Obra Social aportes ni contribuciones alguna por estos profesionales, como lo hubiera hecho si se evidenciaban las notas características del contrato de trabajo, es decir, subordinación jerárquica y dependencia económica, etc.

Otros profesionales, en cambio, adoptaron una actitud ética coincidente con sus obligaciones asumidas en sus contratos de LOCACIÓN DE SERVICIOS  y decidieron continuar brindando sus prestaciones contratando con la actual prestadora de servicios de salud.

Además de las indemnizaciones laborales del personal administrativo excedente, la mayoría del cual tenía considerable antigüedad, se hizo necesario cancelar íntegramente todas las deudas con los prestadores de todo el país para que estos accedan a atender a los beneficiarios a OSCONARA mediante la intermediación de la prestadora contratada SanCor Salud.

La suma demandada ascendió a los DIECIOCHO MILLONES DE PESOS ($18.000.000), de los cuales fueron acuerdos de pago entre 3/11/2016 al 9/10/2017 TRECE MILLONES NOVECIENTOS CINCUENTA MIL ($13.950.000,00) fue aportada por la Empresa Marítima y Pesquera CONARA y la obra social abono con fondos propios CINCO MILLONES CUATROCIENTOS OCHENTA MIL DIESE OCHO CON SETENTA Y CUATRO CENTAVOS ($5.480.018,74)

Asimismo, y para optimizar el funcionamiento de la Obra Social se adoptó la decisión sin precedentes, de integrar el Consejo Directivo de OSCONARA con compañeros dedicados con exclusividad a la gestión de la misma sin que compartan esas obligaciones con las sindicales, como se hacía desde siempre.

En virtud de la implementación de la política mencionada, el cuerpo ejecutivo de la Obra Social de Conductores Navales (OSCONARA) se halla integrado por Mariano Vilar, Jorge Kloss, y Alejandro Bergantino como Presidente, Vicepresidente Y Tesorero, respectivamente. Completándose con los siguientes compañeros/a: Jose Milciades Gimenez como secretario de acción social; Armando Alessi como secretario de actas; Angel Raimundi como 1° suplente; Carlos Romero como 2° suplente; Daniel Flores como revisor de cuentas; Jorge Maldonado como revisor de cuentas y Analia Vazquez como revisor de cuentas.

Por último, es bueno aclarar que todos estos cambios consisten en medidas inéditas que por sus magnitudes, trascendencias e implicancias no han resultado de fácil implementación.

Para ello ha sido necesario superar muchos obstáculos, contratiempos y la natural resistencia a los cambios que tienen los sistemas establecidos por largo tiempo.

Hoy, sin embargo, ya ha pasado un tiempo prudencial para analizar los resultados y a la luz de los mismos podemos decir que ellos han sido beneficiosos para:

1) Los afiliados activos, quienes  pueden acceder a un servicio de salud de primera calidad en todo el territorio nacional, que incluye planes superadores si así lo desean.

2) Los afiliados jubilados, que hoy más que nunca tienen la seguridad de seguir perteneciendo a OSCONARA, sin riesgo de caer en el destrato estatal que significa ir al PAMI.

3) OSCONARA, que ha dejado atrás el riesgo de la quiebra y de la fusión, mejorando significativamente sus finanzas.

4) OSCONARA, en su proceso de mejora continua, comenzó la captación de afiliados, superando al día de hoy los 10.000 afiliados; hecho que asegura la continuidad en el tiempo de nuestra querida obra social.

Esto último es lo que ha observado recientemente la Superintendencia de Servicios de Salud sobre OSCONARA, que con cierto asombro ha notado el mejoramiento de la obra social que solo tres años atrás estaba al borde de una cesación generalizada de pagos por un déficit estructural, que la encaminada inexorablemente hacia ella.

Finalmente, es necesario recalcar que se ha hecho esta sintetizada mención de los cambios introducidos y de sus fundamentos con el fin de que sus explicaciones  ayuden a comprender las razones que los impulsaron. Estos tuvieron y tienen como única finalidad la conservación, el fortalecimiento y engrandecimiento de OSCONARA, para beneficio de la gran familia de los Conductores y Motoristas Navales de la República Argentina y de todos aquellos trabajadores que quieran integrarse a ella.

Resumiendo, de no haber tomado las medidas mencionadas, hubiésemos desaparecido como Obra Social de Conductores Navales, con el agravante que nuestros jubilados, serían derivados a su Obra Social de origen, que es el PAMI. A raíz de esta determinación, queremos hacerle llegar nuestro agradecimiento a todos aquellos compañeros jubilados, pensionados y activos que comprendieron los alcances del cambio y nos acompañan día a día en las gestiones que venimos realizando.

Como último, le hacemos llegar nuestros teléfonos para evacuar cualquier inquietud, recordándoles que SIEMPRE podrá contar con SU Obra Social.

Sede central: 4362-0080 Interno 106

-Mar del Plata: 0223-480-3196 / 489-5953

-San Fernando: 4744-1282 / 4745-1312

-Rosario: 0341 440-8578 / 421-9416

-Rawson: 0280 154193605 / 0280154191719

-Posadas: 0376 442-4974 / 442-9931

-Corrientes: 0379 442-3415

 

Celulares de los compañeros a cargo de la Obra Social:

OSCONARA: 1163646273

Mariano Vilar, Presidente: 1154009303

Jorge Kloss, Vicepresidente: 1149972569

Alejandro Bergantino, Tesorero: 1165586024